Fernando Lumbreras, que nació en Melilla, empezó su lucha política antifranquista en València mientras estudiaba en el Instituto Juan de Garay, de la mano de otros hombres abiertamente gays militantes de la extrema izquierda revolucionaria. Su militancia inicial fue sobre todo en el Movimient d’Alliberament Gai del País Valencià (MAG-PV, 1980-1984), la organización gay y lesbiana que sustituyó el Movimiento de Liberación Sexual del País Valencià (MAG-PV, 1979-1980). Fernando fue una de las caras visibles del MAG-PV, hasta el punto que fue uno de los representantes valencianos en el encuentro de la International Gay Association (hoy en día ILGA) en abril de 1981 en Turín (Italia).

Después de que en 1985 desapareciese el movimiento gay-lesbiano organizado valenciano, el Colectivo Lambda se constituyó formalmente en septiembre de 1986 después de una serie de reuniones. Fernando fue elegido como presidente del Colectivo en noviembre de 1988 después de dos años en la Comisión del Colectivo y como cara visible del mismo. Fue presidente de Lambda hasta medios de 1994, y estuvo siempre predispuesto a hablar con todas las fuerzas políticas, desde Unió Valenciana hasta Unitat del Poble Valencià, siempre pensando en el bien colectivo de todas las personas marginadas por su orientación sexual, identidad o expresión de género.

Durante todo ese periodo, Fernando fue la cara visible del Colectivo Lambda, tanto dentro del mundo LGTBI como fuera. Bajo su presidencia se tuvo que hacer frente a los años más duros del VIH/sida y la serofobia, y también empezó a organizarse la estructura del Colectivo Lambda tal cual lo conozcamos, por ejemplo con grupos de acción y trabajo específicos como el Grupo de Stop Sida. De igual manera empezó la vertebración estatal, entrando Lambda en la COFLHEE (Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español). En aquellos momentos, hay que destacar la absoluta precariedad de la asociación, hasta el punto que muchas de las reuniones se hicieron en su antiguo puesto de trabajo, en el barrio del Carmen.

Fernando no sólo fue una persona muy valiente, que dio la cara públicamente ante una sociedad fuertemente LGTBIfóbica y serofóbica como la valenciana de los años ochenta y noventa, sino que tuvo una gran capacidad de conciliación y flexibilidad, como él mismo se describía. Durante su presidencia Lambda era un colectivo fundamentalmente de hombres, con la participación puntual de alguna mujer, pero pronto se hicieron varios actos conjuntamente con el Colectivo de Feministas Lesbianas de Valencia, así como acciones por los derechos de las personas trans. También estuvo siempre en contacto con otras ramas políticas del movimiento, participando por ejemplo en La Pinteta Rebel, el mítico programa radiofónico emitido en Radio Klara entre 1984 y 1993, representando a Lambda con su nombre de guerra “Fernanduska Cojitroba”, debido a la necesidad de andar con bastón.

Él fue una persona que siempre estuvo dispuesta a escuchar e integrar las diferentes voces dentro de Lambda, y él mismo decía que le era imposible representar a nadie que no fuera él mismo. Siempre se caracterizó por su honestidad y respeto hacia otras personas y opiniones, tal y como demuestra el hecho que haya estado vinculado a Lambda hasta el mismo momento de su asesinato. La última vez que coincidimos con él fue en la celebración de la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI valenciana, en el CCC Octubre. Siempre fue una persona muy moderna y abierta. Durante su presidencia tuvo que gestionar ideologías e identidades de todo tipo, como él mismo decía, desde “blavers” hasta comunistas. Siempre fue un poco ácrata, hijo de su juventud durante la explosiva Transición valenciana, pero hasta día de hoy se mantuvo junto a la lucha por los derechos y las libertades LGTBI, todo y las grandes diferencias generacionales y de contexto.

Una persona icónica, con una fuerte personalidad y energía, que nunca dudó en utilizar la pluma como arma política contra una sociedad fuertemente plumofóbica, y al mismo tiempo admitía cuando se equivocaba, o escuchaba otras opiniones que quizás pensaban que hacía falta también otras estrategias, y las aceptaba y hacía compatibles. Siempre se mostró favorable a la unión de gais y lesbianas en la misma lucha, pero respetando la autonomía de las mujeres si así lo querían y reconociendo el machismo que había dentro del mundo gay. También estuvo siempre a favor de la no discriminación de las personas trans y bisexuales. Él empezó en un mundo, a los setenta, donde no había etiquetas, donde se quería la revolución sexual, pero esto siempre lo vio compatible con la demanda de derechos específicos en democracia. Fue por lo tanto un gran ejemplo para todas y todos. Después de dejar de ser presidente en 1994, adoptó un perfil bajo, sobre todo de cara a las instituciones y los medios de comunicación.

Actualmente era la voz más antigua que seguía vigente en Lambda, y al mismo tiempo, una de las mentes más vanguardistas.

Por todo el que nos ha aportado a Lambda y al activismo LGTBI, queremos transmitir a los medios de comunicación y a la sociedad en general, el nuestro más profundo orgullo de lo que representa la figura de Fernando Lumbreras para nosotras. Queremos honrar su memoria y que ningún otro hecho relacionado con su asesinato desvirtúe lo más mínimo su valía, su coraje y la gran figura que es y será dentro del activismo LGTBI.