El día 1 de octubre celebramos la jornada “Ser mayor y LGTBI+” por primera vez en Lambda, porque este día de 1990 fue instaurado por la ONU como Día Internacional de las Personas Mayores. En ella, buscábamos rendir homenaje a las personas mayores y subrayar la necesidad de garantizar nuestros derechos, también cuado somos mayores, en una sociedad más inclusiva.
El objetivo de la actividad era aumentar la conciencia sobre las realidades de las personas LGTBI+ en la vejez, y se logró con las compañeras que participaron en la conversación, ya sean mayores o que miran hacia su futura vejez:
- Carla Represa, activista trans mayor de 70 años
- Isabel Descals, activista lesbiana mayor de 50 años
- Àlec Casanova, activista trans mayor de 50 años
- Voro López, activista gay mayor de 70 años
Gran parte de estas personas pasaron parte de su vida en la sombra, luchando por el reconocimiento de sus orientaciones e identidades hasta lograr derechos para todas las personas, y ahora vuelven a sufrir discriminaciones y temores. «Es inaceptable que, tras una vida de lucha, tengamos este miedo a sufrir rechazo de nuevo en un momento en que las personas deberíamos ser atendidas con dignidad. Por eso, es necesario que las políticas inclusivas aseguren entornos seguros y respetuosos», explica Gonzalo Carbonell, responsable del grupo de Gent Gran de Lambda.
Durante la jornada, proyectamos el cortometraje «Después de Cristo» (2024), dirigido por Irwin Lacröà, que ha participado en la sección oficial del festival K-lidoscopi, clasificatorio para los Premios Goya. Narra la historia de Gonzalo Carbonell, exsacerdote católico y cofundador de Lambda, quien, a los 73 años, reflexiona sobre su vida como hombre gay, enfrentándose al aislamiento y a las tensiones entre la fe religiosa y su identidad.
La proyección nos sirvió como punto de partida para el debate y la reflexión sobre el impacto emocional y psicológico que el rechazo y la discriminación han dejado en generaciones mayores del colectivo LGTBI+. En diferentes intervenciones se repitió la necesidad de garantizar espacios inclusivos y respetuosos para todas las personas mayores, de manera que quienes somos LGTBI+ no tengamos que volver a ocultar nuestra condición.
Uno de los focos de la jornada fue radiografiar la situación de vulnerabilidad de las personas mayores LGTBI+, el 40% de las cuales vivimos solas, y el 60% tenemos miedo de ser discriminadas en las residencias por nuestra orientación sexual o identidad de género, según estudios de la FELGTBI+. Después de décadas de represión e invisibilidad, aún nos enfrentamos a grandes retos, como la soledad y el temor de volver a ocultar quiénes somos para evitar conflictos en espacios que deberían ser de cuidado y compañía.
A pesar de sus circunstancias, Carla Represa y Voro López demostraron una vez más la generosidad que ha marcado sus vidas, enfocándose en encontrar soluciones para el futuro, de manera que las generaciones que vienen no tengan que pasar por la misma situación. Las compañeras Isabel Descals y Àlec Casanova enfatizaron, sin embargo, que ahora es el momento de encontrar soluciones que garanticen la dignidad de las personas mayores que necesitan cuidados y atención en un espacio inclusivo, porque es una cuestión de justicia.
Para cerrar, Carla recordó la necesidad de un activismo más combativo como el de los inicios. Aunque ahora estamos mejor formadas, debemos seguir reivindicando en todo momento que se cumplan las leyes.
Grupo de gent gran de Lambda
Lambda cuenta con un grupo de mayores que sirve de espacio de socialitación para paliar la soledad de quien participa y que está abierto a cualquier persona LGTBI+ mayor de cuarenta y cinco años. Además de reunirnos entre iguales, también nos mantiene en activo en la lucha por los derechos de todas las personas LGTBI+, como han hecho desde su juventud, y, entre otras actividades, llevamos nuestras experiencias a residencias del País Valencià para sensibilizar sobre la diversidad en estos espacios de convivencia.

