Desde Lambda, col·lectiu LGTB+ per la diversitat sexual, de gènere i familiar, mostramos nuestro más absoluto rechazo a las declaraciones vertidas por una diputada en defensa de las terapias de conversión de la orientación sexual, el pasado miércoles, 18 de noviembre, en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados, mientras se debatía una Proposición No de Ley que instaba precisamente a prohibir este tipo de intervenciones en todo el territorio del estado español.

Estas declaraciones se han realizado presuponiendo la libertad individual de cada persona, pero se trata en realidad de una clara perversión del lenguaje en democracia. La trampa está en vincular la supuesta búsqueda de la felicidad con una hipotética curación de la no-heterosexualidad. De esta manera, da por hecho que la orientación sexual de la persona es dañina o negativa, y por eso quiere modificarla para poder llevar una vida sin LGTBfobia, bien sea esta externa o interiorizada. Es decir, traslada encubiertamente la idea de que debemos corregir nuestra orientación sexual, en vez de acabar con las agresiones que sufrimos.

En este sentido, queremos recordar que desde hace años la comunidad científica considera estas pseudoterapias como una mala praxis, ya que son ineficaces –como recoge el estudio Sexual orientation change efforts among current or former LDS church members, de 20151–; afectan negativamente a la salud mental de las personas que se someten a ellas, dado que les generan sentimientos de vergüenza, depresión y ansiedad –como recoge S. Patra en Conversion therapy for homosexuality: serious violation of ethics2–; y además favorecen el estigma y la discriminación hacia las orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género diversas, como se recoge ya en 1994 en The practice and ethics of sexual orientation conversion therapy3. Por todo ello, estas prácticas, que contravienen todos los principios fundamentales de la ética médica, han sido condenadas por el Parlamento Europeo en resolución de de 1 de marzo de 2018 –que puedes leer haciendo clic aquí y prohibidas en varias comunidades autónomas, entre ellas, la Comunitat Valenciana mediante la Ley de igualdad LGTBI aprobada hace ya dos años, que puedes leer íntegramente en el DOGV, haciendo clic aquí. Las personas LGTB+ no necesitamos que nadie nos imponga este tipo de prácticas para «encontrar nuestra identidad». Lo que necesitamos es, precisamente, que se respete nuestra identidad de género y nuestra orientación sexual.

A pesar de ello, en la actualidad solamente cuatro comunidades autónomas (Madrid, Andalucía, Aragón y la Comunitat Valenciana) prohíben estas terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento de la orientación sexual, de la identidad o la expresión de género, lo cual deja desprotegidas a las personas LGTB+ de las trece comunidades autónomas y dos ciudades autónomas restantes. Por eso urge la aprobación de una Ley LGTBI de ámbito estatal que recoja todas las reivindicaciones de las organizaciones de la diversidad sexual, de género y familiar, para que tanto estas terapias como el resto de opresiones que sufrimos las personas LGTB+ queden prohibidas en todo el territorio del estado español, acabando así con el desequilibrio territorial en igualdad y en derechos que a día de hoy existe.

Fuentes citadas:

  1. John P Dehlin, Renee V Galliher, William S Bradshaw, Daniel C Hyde, Katherine A Crowell, et al. Sexual orientation change efforts among current or former LDS church members. J Couns Psychol., 62 (2015), pp. 95-105.

  2. Suravi Patra. Conversion therapy for homosexuality: serious violation of ethics. Indian J Med Ethics., 1 (2016), pp. 194-195.

  3. D.C. Haldeman. The practice and ethics of sexual orientation conversion therapy. J Consult Clin Psychol., 62 (1994), pp. 221-227.
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