Audre Lorde, mujer negra, lesbiana y feminista, dijo “las herramientas del amo nunca desmontarán la casa del amo”. Dejar de lado en un discurso feminista la perspectiva interseccional y la riqueza de otras voces puede llevar a reduccionismos como el cometido por el Partido Feminista (PFE) en el comunicado firmado por Lidia Falcón el pasado 4 de diciembre, que hace uso de estas herramientas para mantener la opresión sobre otros colectivos, en vez de colaborar en la construcción de una sociedad más justa e inclusiva para todas las personas.

El comunicado al que nos referimos incurre conscientemente en varios errores que debemos desmentir.

Tilda a todo el colectivo LGTBIQ+ de “lobby gay”, cuestión absurda y errónea ya que está englobando realidades complejas y diversas, dentro de las cuales hay mujeres lesbianas, gais, personas trans, bisexuales, intersexuales, así como personas con otras orientaciones sexuales e identidades de género que no se ajustan a la norma cishetero. Por no mencionar la carga peyorativa del término “lobby”, algo que también ha adquirido de los discursos de odio de los sectores más reaccionarios y ultraderechistas.

Afirma que nuestra pretensión es conseguir la legalización de la gestación subrogada o, como la denomina, de los vientres de alquiler. Es importante recordar que numerosas personas, colectivos y entidades que trabajamos por la diversidad sexual, de género y familiar nos posicionamos frontalmente contra la mercantilización del cuerpo de las mujeres a través de la gestación subrogada. En el caso concreto de Lambda, este posicionamiento lo alcanzamos como organización y lo hicimos público en nuestro último Congreso, celebrado el pasado mes de marzo.

Habla asimismo del discurso queer como una teorización lineal y única que trata de imponerse en la sociedad mainstream. Aquí cabe matizar varias cuestiones. Por un lado, la(s) teoría(s) queer se caracteriza(n) por ser reflexiones sobre la diversidad, que emerge de ciertos feminismos postconstructivistas, y persigue precisamente deconstruir la sociedad patriarcal, binarista y cisheteronormativa (mainstream). No se pretende desde estas teorizaciones diversas imponer ninguna opinión, sino generar herramientas discursivas que ayuden a desmontar los privilegios de la hegemonía social, de la misma manera que lo hicieron (y lo siguen haciendo) ciertos feminismos, en especial los más periféricos: feminismos negros, lesbianos, decoloniales,…

Arremete contra la autodeterminación de las personas trans* menores de edad respecto a su identidad y la elección razonada e informada de ciertos tratamientos que, en un momento dado, puede llegar a requerir de forma autónoma y/o a través de las personas que ejercen su tutoría legal. No se entiende que después de siglos de feminismos reclamando la agencia sobre el propio cuerpo, ahora se quiera negar esta capacidad y alterizar a personas que viven realidades que los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad no quieren reconocer como legítimas.

Además, el comunicado señala concretamente a una persona, una niña trans de 8 años de edad llamada Elsa, y se refiere a ella en masculino de forma consciente e intencionada, pese a conocer sobradamente cuál es la identidad de género de Elsa. Esto nos parece gravísimo por la falta de respeto que supone hacia todas las personas trans en general y, en concreto, por las consecuencias que puede generar en Elsa esa acción tránsfoba, miserable y cruel, que se autodenomina feminista, y que sin duda provoca nuestro más absoluto rechazo y que condenamos con todas nuestras energías.

Observamos que todo el contenido del comunicado tiene unos paralelismos muy preocupantes con los discursos de odio que habitualmente proceden de partidos ultraderechistas y de organizaciones reaccionarias que suelen utilizar en las campañas que llevan a cabo en contra de la diversidad sexual, de género y familiar. Nos parece enormemente alarmante que unas personas y un partido que dicen ser feministas utilicen estos discursos de odio extraídos de los sectores más reaccionarios de la política y la sociedad para oponerse a nuestros derechos, que son derechos humanos, y al ejercicio efectivo de nuestra dignidad como personas.

Por todo lo expuesto, desde Lambda, colectivo LGTB+ por la diversidad sexual, de género y familiar, condenamos con firmeza el mencionado comunicado y exigimos una pública disculpa y la retractación del Partido Feminista y de Lidia Falcón , así como una declaración pública de Alberto Garzón, como máximo representante de Izquierda Unida, en la que condene de forma clara el contenido del comunicado y se comprometa a tomar medidas en caso de que finalmente no se produzcan las disculpas y retractación que solicitamos.

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