El Día Internacional contra la LGTBfobia tiene su origen el 17 de mayo de 1990, cuando después de muchos años de lucha de los colectivos LGTB+, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad del listado de enfermedades mentales. El triunfo fue parcial ya que tuvimos que esperar hasta el año 2018 para que la OMS reconociera, solo en parte, que las personas trans no son persones con enfermedades mentales. La lucha contra la despatologización de las identidades trans todavía continúa.

En los últimos tiempos, la violencia contra las personas LGTB+ se ha visto incrementada tal y como muestran los datos del Observatorio Redes Contra el Odio de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB). Una de las razones que justifican este fenómeno es el aumento de los discursos de odio, legitimados por los partidos de derecha y extrema derecha, que han conllevado el incremento de las acciones violentas y los delitos de odio contra las personas LGTB+. 

Afortunadamente, las personas LGTB+ nos encontramos cada vez más empoderadas y, por tanto, la visibilidad también es mayor. Esa mayor visibilidad conlleva una mayor exposición a este tipo de ataques violentos y también mayor número de denuncias. Desafortunadamente, en relación con este punto, tenemos el reciente ejemplo –que nuevamente condenamos– de dos agentes de la policía local de Benidorm que increparon a una persona trans en la vía pública. 

 

Hoy, 30 años después de la despatologización de la homosexualidad, los avances que hemos conseguido todavía están muy lejos de la igualdad real. Las discriminaciones que continuamos sufriendo las personas LGTB+, que nos atraviesan y afectan, tienen sus raíces en el sistema cis-hetero-patriarcal misógino, racista, capacitista, colonial y capitalista. La LGTBfobia no solo está en las agresiones físicas o verbales que sufrimos las personas LGTB+, sino que es una mancha de aceite que se escampa por todos los rincones de nuestra sociedad y lo impregna todo.

En el ámbito educativo, existe LGTBfobia cuando hablamos del acoso LGTBfóbico al alumnado pero también cuando los centros educativos no respetan la diversidad sexual, de género y familiar a través de materiales educativos inclusivos, la implementación de los protocols por acoso LGTBfóbico, o el desarrollo de actuaciones internas encaminadas al respeto de la igualdad en la diversidad.

En el plano laboral existe LGTBfobia cuando solo un 38% de las personas LGTB+ son visibles en sus lugares de trabajo porque no son espacios seguros. También se sufre LGTBfobia cuando las mujeres LTB se encuentran con la barrera de la doble discriminación de ser mujeres y LTB, hecho que es especialmente preocupante en el caso de las mujeres trans entre las que hay un altísimo porcentaje de desempleo. Además, esta precariedad laboral es aún más grande cuando las personas LGTB+ son personas migrantes que se encuentran en situación administrativa irregular.

En la esfera social,  la LGTBfobia presenta facetas muy diversas. La discriminación afecta a todas las relaciones sociales, está presente en el espacio público cis-hetero-sexualitzado, toma forma en las discriminaciones en los espacios asistenciales, se integra en el imaginario colectivo a través de los estereotipos. 

En el ámbito internacional, todavía hay más de un tercio de países en el mundo que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo e, incluso, en 9 de ellos, con pena de muerte.  Es por eso que existe un importante flujo migratorio desde estos países a otros con una legislación que no condene o que proteja los derechos de las personas LGTB+; el nuestro es uno de estos. 

Asímismo, las personas migrantes LGTB+ que huyen de sus países de origen, de las torturas y las vejaciones, al llegar al Estado Español se encuentran con una situación inhumana, ya que muchas de ellas son encerradas en los CIEs donde sufren abusos de todo tipo, siendo especialmente grave el caso de las mujeres trans. Ningún ser humano es ilegal. Queremos que el Mediterráneo vuelva a ser un puente entre culturas y sociedades, no un muro ni un cementerio donde continúen muriendo personas cada día.

 

Es por todo esto que desde Lambda  hacemos frente a la LGTBfobia y exigimos:

  • La aprobación inmediata y urgente de la Ley Estatal LGTBI, que garantice los derechos de las personas LGTB+ con independencia de la CC.AA en que nos encontremos.
  • La implementación real de la Llei Trans i la Llei d’Igualtat LGTBI al País Valencià.
  • Una implicación activa de todos los gobiernos en la lucha contra la LGTBfobia y la serofobia.
  • La despatologización total de las identidades trans.
  • La formación al personal de todas las administraciones públicas en diversidad sexual, de género y familiar; especialmente para los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado e instituciones geriátricas. 
  • Establecimiento de un índice que permita evaluar el nivel de inclusión de la diversidad sexual, de género y familiar en las adminsitraciones a partir de ítems objetivos y medibles.
  • La obligación de demostrar formación y sensibilización en diversidad sexual, de género y familiar para el personal de las empresas privadas concesionarias de servicios públicos.
  • La implantación de protocolos obligatorios contra el acoso escolar por LGTBfobia en todos los centros educativos.
  • Programas de formación e información dirigidos a todos los centros educativos porque incorporan la diversidad afectiva-sexual, de género y familiar en su currículum y niveles formativos.
  • Espacios laborales seguros y libres de LGTBfobia.

 

Por todo esto, defendemos la diversidad sexual, de género y familiar y exigimos una sociedad ¡democrática, feminista, plural, diversa y libre de LGTBfobia!

Share This