Hoy, 7 de julio de 2018, salimos a la calle cientos de miles de personas reivindicando el Orgullo de ser trans, el Orgullo de ser bisexuales, de ser lesbianas, gais, el Orgullo de ser intersexuales. Hoy más que nunca, en este 2018 que dedicamos a la Liberación Trans, es el día del Orgullo de las identidades diversas, el día en el que reivindicamos nuestro derecho a ser, a expresarnos como queremos y nuestro derecho a amar.

En el 40 aniversario de la primera manifestación del Orgullo LGTBI en la ciudad de Madrid y en otras muchas ciudades del Estado hoy seguimos como antaño, exigiendo la liberación trans y la autodeterminación del género, y luchando por acabar con el sistema cisheteropatriarcal y con cualquier manifestación del machismo.
Las personas trans exigimos una despatologización completa así como el cambio en el borrador del CIE-11 respecto a la clasificación de la transexualidad como “Incongruencia de género” por uno más adecuado como “Diversidad sexual” u otro que refleje realmente la diversidad de identidades de género. Es necesario que la Organización Mundial de la Salud tenga en cuenta la realidad de las menores, los menores y les menores, así como que se les permita recibir un tratamiento antes de los 16 años y que se garantice su especial protección.

Pese a los avances conseguidos en estos 40 años, que son muchísimos, la igualdad legal y la igualdad real no han llegado de la mano. Las personas LGTBI mayores siguen siendo invisibles para una gran mayoría de la sociedad. La adolescencia LGTBI está a la cabeza en acoso escolar, la discriminación LGTBIfóbica y los mensajes de odio hacia nuestro colectivo son persistentes frente a un miedo y un ocultamiento de las agresiones que no propicia la denuncia. Las mujeres lesbianas y bisexuales seguimos invisibilizadas, especialmente en el mundo rural. El VIH está siendo destacadamente agresivo en la población de hombres cisexuales que tienen relaciones sexuales con otros hombres y en mujeres trans trabajadoras sexuales. Las identidades bisexuales siguen estando cuestionadas por un sistema patriarcal que refuerza el monosexismo. El ámbito laboral todavía resulta especialmente cruento para el colectivo LGTBI y para el colectivo Trans en especial.

A este respecto, es fundamental formar a funcionariado, a los agentes sociales y al empresariado en diversidad afectivo-sexual, familiar y de género para que se termine con la homofobia, bifobia, transfobia e interfobia en el ámbito laboral; debemos combatir especialmente la transfobia que sufrimos las personas trans tanto en el acceso al ámbito laboral como la que sufrimos aquellas que realizamos nuestra transición en el puesto de trabajo.
Una sociedad que se dice libre y democrática tiene la responsabilidad de corregir y denunciar estas situaciones de manera pública, exigiendo a los Gobiernos que actúen con celeridad, que nos defiendan de manera urgente y que protejan nuestro derecho a la vida y nuestra dignidad, históricamente ocultada, denostada y denigrada.

La situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las personas LGTBI refugiadas debe ser atendida de manera prioritaria y profunda por parte de España y de Europa. Exigimos a este respecto que se conceda asilo a las personas migrantes LGTBI que así lo acrediten y que se tenga especialmente en cuenta a las personas trans y a todas aquellas que pueden ser damnificadas de devoluciones en caliente. También a aquellas que no ven reconocida su condición de refugiada y son devueltas a sus países de origen, de donde han huido por la persecución de la que eran víctimas.

“La libertad nunca es voluntariamente otorgada por el opresor, debe ser exigida por la persona que está siendo oprimida” afirmó Martín Luther King. Y consciente de ello, quienes construimos el movimiento LGTBI, unidos y unidas en toda su transversalidad (personas migrantes, discapacitadas, racializadas, menores, seropositivas, mayores, quienes no responden a los cánones de género…) nos manifestamos hoy en este acto político del Orgullo LGTBI 2018 y exigimos el siguiente decálogo de medidas urgentes:

1º.- El reconocimiento y la protección de la autodeterminación del género. Porque sólo yo decido quién soy. Por esto mismo, el personal sanitario debe referirse a las personas trans conforme a nuestra identidad sentida, siendo de especial importancia la formación específica del personal médico en materia de diversidad sexo-genérica y la modificación administrativa para el cambio de nombre en la documentación sanitaria.
2º​.- La modificación de ley trans 3/2007, para que incluya a menores de edad, a personas migrantes y para que se elimine la parte de la misma en la que se requiere que un profesional de la medicina sea quien tenga que reconocernos y autorizarnos a ser quienes somos por medio de informes médicos patologizantes.
3º.- La urgente aprobación de la Ley Estatal de Igualdad LGTBI sin más demoras, sin más excusas y respetando el espíritu que le ha imprimido el movimiento LGTBI así como la aprobación de las leyes autonómicas actualmente en trámite parlamentario y la aplicación en su totalidad de la legislación ya aprobada en las diferentes Comunidades Autónomas.
4º.- La aprobación en esta legislatura de un Pacto de Estado frente al VIH, el estigma y la discriminación que afronte de manera seria y rigurosa la prevención, la intervención y la lucha contra la discriminación serofóbica y lo haga con una perspectiva de género, incluyente y diversa.
5º.- El desarrollo de Protocolos educativos que incluyan la protección de la diversidad sexual, familiar y de género.
6º.- La erradicación de cualquier impedimento a mujeres lesbianas o bisexuales, así como a cualquier persona con capacidad de gestar, en el acceso a las técnicas de reproducción asistida.
7º.- Una política exterior y de migración que no ampare a aquellos Estados en los cuales se vulneren los derechos humanos, en especial, los derechos de las personas LGTBI.
8º.- La garantía de una plena accesibilidad de todas las personas LGTBI con discapacidad a todos los servicios y a la libre decisión y vivencia de su sexualidad y su identidad de género.
9º.- La visibilidad de la diversidad familiar y el apoyo a nuestras familias, en especial, a aquellas formadas por personas LGTBI y a aquellas en las que también hay menores.
10º.- La promoción de una cultura inclusiva que refleje las creaciones artísticas y culturales propias de la comunidad LGTBI, en especial, desde las perspectivas trans y la reivindicación de las identidades más invisibilizadas.

Por eso, todas juntas, todos juntos, todes juntes, gritamos:
¡Por un 2018 de liberación!
¡Por la autodeterminación del género!
¡Viva el Orgullo de trans lesbianas, bisexuales, gais e intersexuales!
¡Feliz Orgullo 2018!