Recibir un diagnóstico de VIH no es una noticia sencilla de asimilar, especialmente en momentos de confinamiento en que la gestión emocional de los sentimientos de incredulidad, soledad, ansiedad, tristeza o miedo se complica. Si por tu cabeza resuenan preguntas como estas:

  • ¿a quién se lo digo?
  • ¿qué pensará mi familia?
  • ¿cuándo será el momento de decirlo?
  • ¿se lo tengo que decir a mis parejas sexuales?
  • ¿cómo será mi vida sexual?
  • en el trabajo… ¿qué pasará?

queremos contarte que no es necesario que lo pases tú solx porque estamos contigo, a pesar de la distancia social impuesta. Todos nuestros servicios de atención individual y grupal continúan en línea y solo has de escribir a salutsexual@lambdavalencia.org.

Tras esta dirección electrónica se encuentra Pere Salmerón, psicólogo, responsable de los programas de Salud Sexual de Lambda y autor del libro El proceso emocional tras el diagnóstico por VIH. Destaca la importancia de integrar el diagnóstico de la infección por VIH en la vida de la persona y de su entorno de una manera saludable: «Las emociones negativas que aparecen al recibir el diagnóstico son producto de preguntas y pensamientos en bucle y es fundamental que la persona se sienta acompañada, acogida y segura al iniciar el camino de la acceptación».

La idea es que si eres una persona con VIH encuentras en Lambda un espacio seguro, íntimo y confidencial donde resolver tus dudas y, además de poder consultar información fiable, compartir tus inquietudes y ayudarte a empoderarte para vivir tu vida sin temores, siendo capaz de hacer frente a posibles situaciones de discriminación y el estigma (social, sexual, laboral, etc.) al que también le hacemos frente. 

«Hay que ser consciente de que el VIH es solo una situación serológica, es decir, has de asimilarlo como una cosa más de tu vida y no la única que te define. Es fundamental aprender a convivir con el diagnóstico; primero, yo a nivel personal, individual, para poder después desmontar la serofobia a nivel social», afirma Salmerón, porque la serofobia que existe en muchas esferas de la vida cotidiana dificulta la integración del diagnóstico. «Tener un mayor apoyo social se traduce en una mejora de la calidad de vida y mayor seguimiento de los tratamientos», asegura.

Por eso, «desde nuestros servicios de atención al VIH para personas LGTB+, ayudamos a la persona con VIH a ganar, poco a poco, la confianza y la seguridad en sí misma que necesita  para sentir la calidad de vida que toda persona requiere», explica el psicólogo, que insiste en que los servicios de Lambda de atención individual y grupal continúan funcionando en línea.

En este sentido, el Grupo de Ayuda Mutua Positiu de Lambda (GAM+), en el que participan personas que conviven con el VIH de diferentes edades y perfiles que comparten sus vivencias, es un buen ejemplo de que es posible mantener el disfrute y la satisfacción sexual y social después del diagnóstico. 

Por último, también nos enfrentamos estos días al miedo a la covid-19 y a sus interacciones con el VIH, y las dudas de si formamos parte o no de los grupos vulnerables. Por eso, hace unos días dimos respuesta a 10 preguntas básicas sobre VIH y Covid-19. Recordamos la importancia de recurrir a fuentes fiables.

Share This