Desde Lambda denunciamos la bifobia y ponemos el foco este año en el borrado de la bisexualidad en las estadísticas, la negación de la existencia de los hombres bisexuales, el cuestionamiento de la orientación en función de la pareja que se tenga y la hipersexualización en el imaginario social. Las actitudes negativas hacia las personas bisexuales generan violencias en diferentes ámbitos de la vida. La bisexualidad es una de las orientaciones sexuales todavía mas desconocidas y poco respetadas, incluso dentro del mismo colectivo LGTBIAQ+, por eso, por el Día Internacional de la Visibilidad Bisexual, la asociación valenciana ha organizado una actividad para hablar de experiencias de bifobia el mismo martes 23 de septiembre, a las 18 h, en la sede del colectivo. «Aún es necesario denunciar la bifobia y continuar reivindicando los derechos de las personas bisexuales porque nuestra situación no ha mejorado», explica Saikan Santos Ferrer, activista bisexual de Lambda.
Otra manera de invisibilizar la bisexualidad es considerar que todas las personas lo son porque es solo una de las múltiples orientaciones sexuales que existen, no la única. También lo és decir que las personas bisexuales disfrutan del privilegio heterosexual, cuando la presión heteronormativa hace que muchas personas no se visibilicen o no se den la oportunidad de explorar su orientación sexual. En atención a la salud mental, muchas veces se considera que estas personas están confundidas y reciben un trato indigno en los momentos en que son más vulnerables. Un 37,15% de los hombres bisexuales reportan ideaciones e intentos de suicidio, y un 15,2% de las mujeres bisexuales, según el libro Más que visibles, coordinado por Carlos Castaño Rodríguez e Ignacio Elpidio Domínguez Ruiz.
En los servicios de salud, no se atiende a las personas en función de las prácticas sexuales sino de la pareja del momento. En el caso de los hombres, la mayoría son invisibilizados al ser leídos como gays por sus relaciones con otros hombres. Por eso, la sugerencia es hablar de parejas formadas per dos mujeres o dos hombres, sin caer en la clasificación monosexual para no excluir con el lenguaje a las personas bisexuales. En entornos familiares y educativos aún no hay espacios libres donde las personas del colectivo puedan desarrollarse como personas con vidas plenas y libres de violencias. La situación no mejora en los lugares de trabajo: «de mayores se mantiene la invisibilización entre iguales en el trabajo por miedo a ser criticadas o ridiculizadas, o acusadas de promiscuas o infieles sin atender las vivencias de cada persona; y en el caso de las mujeres se añade también una mirada hipersexualizada», explica le activiste.
La negación de la bisexualidad en las protecciones internacionales pone en riesgo a las personas bisexuales que encuentran dificultades para ser reconocidas como parte del colectivo LGTBIAQ+, lo que se suma a las muchas dificultades que ya viven las personas solicitantes. La falta de personas bisexuales referentes dificulta la legitimación de estas personas y el reconocimiento de nuestra participación en la historia de los derechos LGTBIAQ+.
Por todo esto, las personas bisexuales reclaman un reconocimiento explícito en leyes y programas políticos, también en las estadísticas y, así, poder acceder a recursos de apoyo adecuados a las discriminaciones que sufren, como podrían ser campañas de sensibilización en los diferentes ámbitos donde se ejerce la bifobia.
El mismo 23 de septiembre hemos organizado una actividad para conocer referentes bisexuales: Invisibilizadas: borrado e instrumentalización de la bisexualidad porque dentro del colectivo también hay bifpbia y hemos descubierto las distintas caras que presenta, con tal de decir basta al uso de la bisexualidad como fetiche y en su borrado como orientación. Hacemos visible aquello que quieren invisibilizar.
