Desde Lambda, col·lectiu LGTBIAQ+ del País Valencià, expresamos nuestra rotunda condena ante las redes de explotación sexual de personas como la desarticulada estos días en València, que en este caso se dedicaba a la explotación sexual de personas trans. En primer lugar, trasladamos todo nuestro apoyo, solidaridad y afecto a las víctimas, que han sufrido una forma extrema de violencia, coacción y deshumanización. Agradecemos la actuación de la Policía Nacional que ha permitido liberar a las víctimas y poner fin a una situación gravísima de explotación.
Desde Lambda ponemos a disposición de cualquier persona afectada el servicio Orienta, la oficina LGTBI de la Generalitat Valenciana gestionada por Lambda, que ofrece acompañamiento psicológico, emocional y legal gratuito a víctimas de discriminación y violencia. El teléfono de contacto es el 900 101 015.
En segundo lugar, recordamos que acabar con la trata con fines de explotación sexual exige una respuesta social, institucional y política sostenida en el tiempo. Queremos subrayar que la lucha contra la trata exige dejar atrás cualquier mirada estigmatizante sobre las víctimas. No estamos hablando de personas culpables de su situación, sino de personas a las que el sistema ha colocado en una posición de enorme fragilidad y que después son utilizadas por quienes hacen negocio con sus cuerpos y sus vidas.
Por eso es imprescindible decir que la explotación se aprovecha de condiciones previas de precariedad, discriminación y falta de alternativas reales. Muchas personas trans seguimos encontrando enormes obstáculos para acceder al empleo en condiciones dignas, seguras y estables, y esa exclusión laboral nos empuja a muchas hacia contextos donde aumenta el riesgo de abuso, violencia o captación.
Esta vulnerabilidad se agrava en el caso de las personas trans migrantes. La combinación de transfobia, racismo, precariedad económica y barreras derivadas de la existencia de una ley de extranjería injusta coloca a muchas personas en situaciones de dependencia y desprotección que pueden ser aprovechadas por redes criminales. Cuando una persona no tiene papeles, no tiene red, no puede acceder fácilmente a un contrato o teme acudir a las instituciones, su capacidad para pedir ayuda o escapar de una situación de explotación se reduce drásticamente.
Desde Lambda reclamamos que, junto a la persecución penal de las redes de trata, se refuercen los mecanismos de protección integral para las víctimas, con acompañamiento jurídico, psicológico y social, recursos habitacionales seguros y garantías reales para que puedan reconstruir sus vidas sin miedo. Reclamamos asimismo políticas públicas valientes de inserción laboral para personas trans, con especial atención a las personas migrantes, porque combatir la exclusión es también prevenir la explotación. Reclamamos asimismo políticas públicas valientes de inserción laboral para personas trans, con especial atención a las personas migrantes, porque combatir la exclusión es también prevenir la explotación.
Para todo esto son necesarios recursos que salen de los presupuestos y en los que la Generalitat Valenciana acaba de presentar, Pérez Llorca ha borrado a las personas LGTBIAQ+. Eso se traduce en más desprotección y más violencia para las personas del colectivo. No se puede combatir de verdad esta violencia mientras desde las instituciones se recortan derechos, se desmantelan políticas de igualdad o se alimentan discursos que patologizan y deshumanizan a las personas trans. Cuando una parte de la sociedad convierte a las personas trans en sospechosas, en problema o en chivo expiatorio, se refuerza el terreno sobre el que crecen todas las demás violencias, también la explotación.
Como denunciamos desde hace años: las personas trans, y de manera muy especial las mujeres trans, nos encontramos entre los sectores más expuestos a la violencia y a la exclusión social. El informe “Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2026”, de FELGTBI+, señala que el odio afecta especialmente a las personas trans, a quienes acumulan varias situaciones de vulnerabilidad y a quienes cuentan con menos recursos económicos, y también recuerda que los centros de trabajo se han convertido en uno de los principales escenarios de discriminación y violencia.
No vamos a mirar hacia otro lado. Frente a la trata, frente a la explotación sexual y frente a todas las violencias que recaen sobre las personas trans, respondemos con denuncia, con acompañamiento y con exigencia política. Porque ninguna persona debería verse empujada a sobrevivir en condiciones de miedo, coacción o desamparo.
Defender a las personas trans implica también defender su derecho a una vida digna, a vivienda, a salud, a regularización, a empleo y a protección efectiva frente a la violencia.