El camino hacia la igualdad real de las personas LGTB+ ha estado, hasta ahora, lleno de dificultades y oscuridad, pero también hemos conseguido derechos a través de nuestra lucha y reivindicación. Uno de estos avances ha sido el matrimonio igualitario. Este mes de julio de 2020 conmemoramos 15 años desde la entrada en vigor de la aprobación del matrimonio igualitario en el Estado español. 

Hablamos de cifras…

Desde el 3 de julio de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2018, según las cifras que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el País Valencià, se han casado 6.055 parejas constituidas por personas del mismo género, 3.437 parejas de mujeres y 2.618 de hombres. En el ámbito español, esta cifra global es de 49.150 parejas del mismo género, 20.976 constituidas por mujeres, y 28.174 constituidas por hombres.

Desde la entrada en vigor del matrimonio igualitario, la cifra de matrimonios se ha mantenido relativamente constante. El incremento fue muy notable entre el 2005 y el 2006, después se ha mantenido estable con una pequeña caída durante los primeros años de la crisis económica del 2008 y después la tendencia ha sido al alza desde 2013.

matrimoni igualitari

Si vemos las cifras desagregadas por géneros (con la limitación de la perspectiva binarista de los datos estatales) vemos que los primeros años de la aprobación del matrimonio igualitario había más matrimonios de parejas constituidas por hombres que de parejas constituidas por mujeres. Así mismo, los números comienzan a ir más a la par desde 2010.

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Por otro lado, prestando atención a la siguiente tabla, podemos apreciar que la tendencia de celebrar matrimonios constituidos por personas del mismo género se consolida poco a poco, mientras que el número de matrimonios formados por mujeres y hombres tiene una tendencia ligeramente a la baja. 

En 2005 se casaron, en el País Valencià, 200 parejas compuestas por personas del mismo género y 24.034 parejas formadas por personas de géneros diferentes. En 2018, las parejas conformadas por personas del mismo género que se casaron fueron 589, es decir, el incremento ha sido, casi, del 300%, mientras que los matrimonios de personas de diferente género ese año fueron 17.493, es decir, el número ha disminuido en un 27%.

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El camino recorrido hasta ahora…

Marcela y Elisa, dos mujeres gallegas, se casaron en 1901, por la iglesia i constituyen el primer intento de matrimonio entre dos personas del mismo género del que tenemos constancia. Este acto de rebeldía y reivindicación se produjo más de 100 años antes de la aprobación del matrimonio igualitario. 

Más recientemente, en 1987, Josep Teixidó y Jesús Lozano intentaron inscribirse como matrimonio y finalmente se les denegó. Años después, Juan Reina reclamó el derecho de sucesión relativo a su pareja, también hombre, según el convenio del Ayuntamiento de Barcelona donde este trabajaba y se le denegó. 

Las parejas constituidas por dos mujeres o por dos hombres se encuentran completamente discriminadas porque no tenían ningún reconocimiento legal, pero esta discriminación afectaba también a las parejas constituidas por una mujer y un hombre si estas no estaban casadas. En este contexto de qué es una familia y quiénes pueden ser sus miembros más allá del matrimonio, y para paliar esta discriminación nacen en 1994 los registros de parejas de hecho, pero las personas LGTB+ tampoco tenían acceso a este recurso. 

En 1995, un grupo de activistas de COGAM se presentó en el registro civil del Ayuntamiento de Madrid y pidieron la documentación para casarse, así se inició la protesta con el grito de “¡Queremos casarnos!” i “¡Ley de parejas ya!” en la que pedían la aprobación de una ley que reconozca a las parejas independentemente de la orientación sexual de las personas que las formaran.

En las Cortes Generales se debatieron diferentes propuestas de leyes de Uniones Civiles que nunca se aprobaron y la equiparación entre parejas constituidas por personas del mismo género con las constituidas por personas de género diferente no se produjo hasta la ley catalana de 1998.

Para conseguir la equiparación de derechos se comenzaron a desarrollar algunos movimientos estratégicos para conseguir una mayor visibilidad y poder de reivindicación:

  • Las organizaciones de las manifestaciones del Orgull tomaron la decisión de incluir en sus reivindicaciones a otros sectores sociales, haciendo que estas manifestaciones fueran, cada vez más multitudinarias. 
  • Se desarrollaron las campañas de “Vota rosa”, pidiendo que el colectivo no votara a los partidos que lo discriminava.
  • Se produjo la entrada de activistas LGTB+ en política al tiempo que se consolidaban los contactos desde las entidades con personas que ya estaban en política y podían apoyar las demandas del movimiento. 

Después del cambio de gobierno de 2004, se inicia la tramitación parlamentaria de la ley del matrimonio igualitario y los grupos de derecha cambian su postura de oposición y apuestan por una ley de parejas de hecho que tanto habían condenado y se oponen frontalmente a dos conceptos: a la palabra matrimonio y a la adopción en igualdad de condiciones.

Nombrar de forma diferente a aquello que es en el fondo lo mismo era fomentar un trato injusto, desigual y discriminatorio. En 2005, la ley prosperó sin estas modificaciones y equiparó, por primera vez en la historia, los derechos de las parejas constituidas por mujeres lesbianas, hombres gais y personas bisexuales, a los derechos de las parejas compuestas por personas heterosexuales. 

El PP pronto presentó un recurso al Tribunal Constitucional contra la ley del matrimonio igualitario, asunto que se frenó en el TC 7 años. El tribunal se pronunció a favor de la ley el 15 de noviembre de 2012. 

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Nuestras compañeras Alba y Sandra han hablado de esta ley a las noticias de À Punt, que puedes ver haciendo clic aquí.

Lo que queda per luchar

Aunque el matrimonio igualitario ha supuesto un punto de inflexión en la historia del movimiento por la igualdad de las personas LGTB+, aún quedan grandes retos por asentar:

  • La visibilización de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales.
  • La defensa del derecho a la libre autodeterminación de género para las personas trans. 
  • La atención a las personas migradas LGTB+ solicitantes de asilo.
  • La aprobación urgente e inmediata de una ley estatal LGTBI que garantice los derechos de las personas LGTB+ independientemente del territorio en que se encuentren. 
  • La lucha contra la LGTBIfobia laboral, institucional y social a través de políticas activas en la defensa y promoción de la diversidad sexual, de género y familiar. 
  • La lucha contra la serofobia y el estigma social de las personas con VIH-sida.
  • Unas escuelas seguras, libres de LGTBIfobia.

…porque los derechos se conquistan, se disfrutan y se defienden.

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