El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud decidió eliminar la homosexualidad del listado de enfermedades mentales. Este hito importantísimo para el colectivo LGTB dio lugar al Día Internacional de la lucha contra el LGTBfobia. Veintisiete años después, sin embargo, la transexualidad sigue estando catalogada oficialmente como trastorno, el machismo continúa siendo claramente visible y el estigma hacia la bisexualidad o las personas que conviven con VIH se perpetúa.

Desde hace un mes, en València disfrutamos de la vanguardista Ley Integral Trans. Ahora, ha llegado la hora de pedir también una Ley contra la LGTBfobia que permita acabar, con implicación social y de una vez por todas, con el odio en todos los ámbitos: el Derecho, la Salud, la Cultura, el Enseñanza, los Deportes … Una ley que garantice el derecho a la dignidad inherente a cada persona, un derecho amparado y recogido por la Constitución española, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta Europea de Derechos Humanos y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

A pesar de los avances, en 2017 la LGTBfobia sigue siendo un problema muy grave y ningún territorio está exento de esta plaga. En más de un tercio de los países del mundo, ser LGTB todavía es un delito. En setenta y dos se castiga con pena de prisión. En ocho, incluso, con la muerte. En Chechenia (Rusia), decenas de personas han sido torturadas y, al menos tres, asesinadas en centros de internamiento del Gobierno, donde sufren abusos físicos y sexuales como castigo por no ser percibidos como heterosexuales. La pandemia del VIH sigue extendiéndose y con él el estigma y la persecución de personas LGTB acusadas, aún hoy, de ser las únicas responsables de la propagación del virus. En el Estado español, los delitos de odio contra personas por su orientación sexual e identidad de género se cuentan por cientos según los observatorios autonómicos contra el odio y el registro de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales.

Injurias, invisibilidad, acoso, violaciones correctivas, encarcelamientos, asesinatos … delitos cometidos tanto por los gobiernos como por las sociedades. Las múltiples violencias que sufrimos lesbianas, gays, personas trans y bisexuales siguen produciéndose, a menudo sin que las sociedades democráticas les presten la atención necesaria.

Por todo esto, este 17 de Mayo queremos exigir a todas las instituciones públicas que cumplan los compromisos internacionales y se impliquen en el desbloqueo de la terrible situación que sufren las personas refugiadas, así como todas aquellas personas migrantes que han llegado a València buscando nuevas oportunidades y una vida mejor. Ningún ser humano es ilegal, y desde Lambda, denunciamos pública y enérgicamente la dejadez por parte del Estado español y la Unión Europea al respecto. Es fundamental que el Mediterráneo vuelva a ser un puente entre culturas y sociedades, y no una valla o un cementerio.

Exigimos también a las autoridades europeas que pongan fin a todos los tipos de discriminación que las personas LGTB y nuestras familias padecemos en el continente. Basta de una Unión Europea sólo económica y al servicio de los intereses de las clases dominantes; queremos un continente orgulloso y protector de su diversidad sexual, de género y familiar.

Y exigimos una implicación activa del Gobierno en minoría del PP en la lucha contra la LGTBfobia y la aplicación inmediata de medidas para poner fin a las múltiples discriminaciones y violencias que sufrimos, sobre todo los sectores más vulnerables como las mujeres, la juventud, los menores, las personas mayores, así como las personas que conviven con el VIH.

Las personas LGTB tenemos el derecho a ser como queremos ser, con independencia de cualquier variable. Apostamos por la defensa de la diversidad sexual, de género y familiar, condición irrenunciable para una verdadera democracia. Para la erradicación de todas las violencias, igualdad real ya!