MANIFIESTO POR EL DÍA INTERNACIONAL POR LA DESPATOLOGIZACIÓN DE LAS IDENTIDADES TRANS

Desde el grupo de personas trans de Lambda y Lambda en su totalidad, queremos manifestar las siguientes ideas en defensa de la despatologización de las identidades trans.

Cómo sabéis, aquí en la Comunidad Valenciana, las personas trans tenemos la gran suerte de que en nuestro territorio ya se aprobó la Ley Trans Valenciana el pasado 30 de marzo. Con ella hemos conseguido despatologitzar las identidades trans en nuestro territorio. Hemos conseguido que la cartera de prestaciones sanitarias incluya la gran mayoría de nuestras reivindicaciones. Hemos conseguido una discriminación positiva en el ámbito laboral para favorecer la integración de las personas trans en el trabajo. Hemos conseguido un protocolo de acompañamiento a las personas trans y intersexuals en el ámbito educativo. Además de otras muchas medidas contra la discriminación que se establecen en la mencionada Ley.

Es cierto que algunas de las medidas que marca esta Ley todavía no son palpables pero esperamos que con el desarrollo reglamentario que se está realizando podamos disfrutar plenamente de todos los derechos de los que hasta ahora no hemos podido.

Pero actualmente, para llevar a cabo el cambio de nombre y sexo al Registro Civil, que depende del Estado Español y no de las Autonomías, todavía se nos pide un certificado de “disfòria de género” y un certificado de dos años de tratamiento médico, tal como marca la Ley Trans Estatal de 2007. Por eso exigimos que la propuesta de Ley presentada por la FELGTB en el Congreso de los Diputados sea aprobada lo más rápidamente possible para acabar en esta situación injusta y discriminatoria.

Es por todo lo anterior que exigimos la despatologización de las identidades trans en  todo el Estado Español y que acabemos por fin, también, con la discriminación por motivo de residencia dentro del Estado Español, situación, por cierto, inconstitucional.

Lxs activistas trans denunciamos públicamente, una vez más, la psiquiatrización de  nuestras identidades y las graves consecuencias del llamado “trastorno de identidad sexual o de género” (TIG). Del mismo modo, queremos hacer visible la violencia que se ejerce sobre las personas intersexuales mediante los procedimientos médicos vigentes.

Con “psiquiatrización” nombramos la práctica de definir y tratar la transexualidad y las demás identidades trans bajo el estatuto de trastorno mental. Nos referimos, también, a la confusión que ejerce el estamento médico sobre las identidades y cuerpos no normativos (situados fuera de la norma social dominante) haciendo que se perciban por el resto de las sociedad como identidades y cuerpos patológicos. La psiquiatrización relega a las instituciones médico-psiquiátricas el control sobre las identidades de género. La práctica oficial de dichas instituciones, motivada por intereses estatales, religiosos, económicos y políticos, trabaja sobre los cuerpos de las personas amparando y reproduciendo el binomio de hombre y mujer, haciéndole creer a la sociedad que esta postura excluyente es una realidad natural y “verdadera”. Dicho binomio, presupone la existencia de únicamente dos cuerpos (hombre o mujer) y asocia un único comportamiento específico a cada uno de ellos (masculino o femenino), a la par que tradicionalmente ha considerado la heterosexualidad como la única relación posible entre ellos. Hoy, denunciando este paradigma, que ha utilizado el argumento de la biología y la naturaleza como justificación de la norma social vigente, evidenciamos sus efectos sociales perversos para poner fin a sus efectos discriminatorios.

Los cuerpos que no responden anatómicamente a la clasificación médica occidental vigente son catalogados bajo el epígrafe de intersexualidad, condición que, sin más, es considerada patológica. La clasificación médica, por el contrario, continúa aún hoy en día sin ser cuestionada. La transexualidad y las identidades trans también son  conceptualizadas como realidades en sí mismo problemáticas. La ideología de género represora de las identidades trans, con la que actúa la psiquiatría, por el contrario, continúa aún hoy sin ser cuestionada.

Legitimar las normas sociales que oprimen nuestras vidas y formas de sentir implica invisibilizar y patologizar el resto de opciones existentes. Implica marcar un único camino que no cuestione el dogma político sobre el que se fundamenta nuestra sociedad, es decir, la existencia, única y exclusiva, de solo dos formas de ser y sentirse hombre o mujer. 

Intervenir a recién-nacidos intersex, es decir, aquellxs con genitales ambiguos funcionales, con violentos tratamientos normalizadores es invisibilizar su existencia y la existencia de la diferencia.

El paradigma en el que se inspiran los procedimientos actuales de  atención a la transexualidad, a las identidades trans y a la intersexualidad convierte a estos en procesos médicos de normalización binaria para que seamos solo hombres o mujeres. Lo llamamos de “normalización” ya que reducen la diversidad a sólo dos maneras de vivir y habitar el mundo: las consideradas políticamente “normales”. Y con nuestra crítica a estos procesos resistimos también a tener que adaptarnos a las definiciones psiquiátricas de hombre y mujer para poder vivir nuestras identidades, para que el valor de nuestras vidas sea reconocido sin la renuncia a la diversidad en la que nos constituimos. No acatamos ningún tipo de catalogación, ni etiqueta, ni definición impuesta por parte de la institución médica. Reclamamos nuestro derecho a autodenominarnos y autodeterminarnos.

Actualmente la transexualidad y las identidades trans se considera un “trastorno de la identidad sexual”, com una patología mental clasificada en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales de la Asociación de Psiquiatría Norteamericana). Estas clasificaciones son las que guían a los y las psiquiatras de todo el mundo a la hora de establecer sus diagnósticos. En ellas se comete un error poco casual: la confusión de los efectos de la transfobia con los de la transexualidad. Se invisibiliza la violencia social que se ejerce sobre quienes no se adecuan a las normas de género. De este modo, se ignora activamente que el problema no es la identidad de género, es la transfobia.

La patologización de la transexualidad y de las identidades trans bajo el “trastorno de identidad sexual” es un gravísimo ejercicio de control y normalización. El tratamiento de este trastorno se lleva a cabo en diferentes centros de todo el mundo. En casos como el del Estado Español, es obligatorio el paso por una evaluación psiquiátrica en las Unidades de Identidad de Género que, en algunas ocasiones, va asociada a un control semanal de nuestra identidad de género a través de terapias de grupo y familiares y todo tipo de procesos denigrantes que vulneran nuestros derechos. En el caso del Estado español, hay que resaltar que cualquier persona que desee cambiar su nombre y sexo en el DNI o modificar su cuerpo con hormonas u operaciones debe pasar obligatoriamente por una consulta psiquiátrica.

Hacemos un llamamiento a la clase política estatal con las siguientes demandas:

  • Exigimos la retirada de la transexualidad y de las identidades trans de los manuales de enfermedades mentales (DSM-5 y CIE-10).
  • Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre y sexo en el DNI y demás  documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica. Y añadimos que pensamos, firmemente. que el Estado no debería de tener ninguna competencia sobre nuestros nombres, nuestros cuerpos y nuestras identidades.
  • Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo: reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestro proceso de transición sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica. Queremos que los sistemas sanitarios se posicionen frente al mal llamado trastorno de identidad sexual, reconociendo la transfobia actual que sostiene su clasificación, y replanteen su programa de atención sanitaria a la transexualidad e identidades trans haciendo de la evaluación psiquiátrica una paso innecesario y del acompañamiento psicoterapéutico una opción voluntaria.
  • Exigimos también el cese de las operaciones a recién nacidxs intersex.
  • Denunciamos la extrema vulnerabilidad  y las dificultades en el acceso al mercado laboral de la población trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo laboral y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con la marginación y la discriminación de nuestro colectivo. Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas, así como el fin del tráfico sexual.
  • Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans inmigradas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas migrantes. Denunciamos los efectos de la política de extranjería actual sobre los sectores socialmente más vulnerables.
  • Queremos recordar todas las agresiones, asesinatos y también los suicidios de las personas trans a causa de la transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio nos hace complices.

Queremos evidenciar la extrema rigidez con la que se impone el binomio hombre/mujer, como opción única y excluyente. Binomio que es construido y puede ser cuestionado y deconstruido. Nuestra sola existencia demuestra la falsedad de estos polos opuestos y señala la existencia de una realidad plural y diversa. Diversidad que, hoy, dignificamos.

Cuando la medicina y el Estado nos definen como trastornadxs ponen en evidencia que nuestras identidades, nuestras vidas, trastornan su sistema. Por eso decimos que la enfermedad no está en nosotrxs sino en el binarismo de género propugnado por la medicina y el Estado.

¡Por la diversidad de nuestros cuerpos y nuestras identidades!

¡La transfobia nos enferma!

Com diría nuestra compañera Melu: ¡Aquí está la resistencia Trans!

Lambda forma parte de la RED INTERNACIONAL POR LA DESPATOLOGIZACIÓN TRANS