Lambda, colectivo valenciano de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, celebra el Día Mundial del VIH/SIDA, que se conmemora cada 1 de diciembre, bajo el lema “Tengo VIH, ¿y?” para luchar contra la serofobia, el estigma y la discriminación social de las personas con VIH y concienciar a la sociedad valenciana sobre la situación de aislamiento que viven miles de valencianos.

La entidad, como cada año, participará en la concentración de la Plaza de la Virgen de València desde las 11h hasta las 14h junto con Calcsicova y otras asociaciones y movimientos sociales implicados frente al VIH/SIDA. Además, Lambda celebrará la fiesta solidaria VIHNI, VIHDI VIHCI en apoyo a las personas que conviven con el VIH la noche del 1 de diciembre, a la una de la madrugada, en la discoteca Deseo 54 en la calle Pepita.

Bajo el lema “Tengo VIH, ¿y?” Lambda busca una doble sensibilización. Por un lado, mostrar a la población general mediante diferentes mensajes que la infección por VIH no limita a la persona en ningún ámbito de su vida salvo en los provocados por las actitudes de rechazo. Por otro lado, incidir en el autoestigma que en muchas ocasiones las propias personas que viven con VIH se imponen asumiendo las ideas de rechazo de la población que le rodea.

El co-coordinador del Grupo de Salud Sexual y VIH de Lambda, Sergio Cárdenas, recuerda que “este estigma y discriminación asociado al VIH tiene graves consecuencias a nivel individual y social, consecuencias que pueden llevar a la persona con VIH al aislamiento social y sexual aumentando el riesgo de presentar problemas psicológicos como baja autoestima, ansiedad, depresión y estrés entrando en una espiral de difícil salida que repercute en la salud y calidad de vida de la persona y en la evolución de la infección”.

En este sentido, el Servicio de Atención Psicoemocional a la persona que vive con VIH (SAVIH) de Lambda atiende de manera mayoritaria demandas relacionadas con el miedo a hablar con otras personas del entorno, ya sean familiares, amistades o parejas sentimentales y sexuales. El psicólogo responsable de este servicio, Pere Salmerón, comenta que “en la actualidad, el miedo al rechazo es el principal temor y fuente de malestar en la persona que vive con VIH, temor mucho más acusado que aquel relacionado con la propia salud. Es fundamental que la persona con VIH se empodere para hacer frente a posibles situaciones de rechazo”.

Por otra parte, Cárdenas resalta que “a pesar de los avances médicos y farmacológicos de los últimos años, que han cronificado la enfermedad y conseguido que las personas en tratamiento con carga viral indetectable no la transmitan, el VIH sigue siendo una enfermedad grave a la que no hay que perderle el respeto”.

Muestra de esta pérdida de respeto es el aumento de nuevas infecciones en población joven menor de 35 años según datos del último informe epidemiológico del Ministerio de Sanidad, infecciones que en la mayoría de casos se dan por personas que no conocen que conviven con VIH, encontrando que en aproximadamente la mitad de los diagnósticos ya ha pasado mucho tiempo desde la infección.

ESTRATEGIAS DE PREVENCIÓN

En este sentido, Cárdenas señala la necesidad de seguir implementando acciones de prevención eficaces “estrategias de prevención combinada que incluyan el uso de preservativo, los tratamientos como prevención y, en especial, tanto la realización de la prueba de forma periódica como la implantación de programas de educación sexual libres de prejuicios” que sensibilicen a la población de que cualquier persona que realice prácticas de riesgo es susceptible de infectarse con independencia de su género y orientación sexual.

La lucha contra el estigma y el miedo asociado al VIH junto con estas estrategias de prevención combinadas son esenciales para conseguir el objetivo 90-90-90 marcado en París para el año 2020, es decir, “que el 90% de las personas con VIH estén diagnosticadas, que de éstas el 90% estén tomando tratamiento antiviral y que de ellas el 90% se encuentre en situación de indetectabilidad”, en palabras de Cárdenas.